La lluvia de ideas no funciona para crear

Después de mucho tiempo trabajando en distintas ramas de la creatividad, llegué a una conclusión muy clara: a mí esa historia de las lluvia de ideas o brainstorming ¡no me sirve para nada! El ambiente de presión para generar algo bueno, con todo el mundo soltando ideas, conceptos o palabras, sinceramente me bloquea. Y más que bloquearme, lo consideré desde siempre la antítesis de la creatividad, el ejemplo máximo de organización y burocracia en una materia que se caracteriza por ser completamente libre…¿quién pudiera crear así?

Al parecer algunos decían que este proceso funcionaba, peeeero (y me encantan este tipo de peros) la cosa es que la lluvia de ideas no funciona para crear. No lo digo yo (aunque también), lo dice la ciencia.

Se han hecho muchos estudios acerca de cómo surge una idea en nuestro cerebro, o cómo responde nuestra parte creativa en determinados ambientes. Así se han descubierto cosas tan curiosas como que un escritorio desordenado fomenta la creatividad, o que la música mejora nuestra capacidad de generar buenas ideas. Y todo esto ocurre por una simple razón: el cerebro consigue hacer las conexiones que nos llevan a una idea creativa cuando no se encuentra en un ambiente rígido.

La libertad es el principio básico de la creación, por eso curiosamente varios estudios psicológicos han evidenciado que en una lluvia de ideas la respuesta de los asistentes se puede llegar a tornar predecible. Es decir, ideas seguro que saldrán, buenas o creativas es posible que no tanto.

Otros estudios han demostrado también que somos capaces de generar más y mejores  ideas solos que cuando lo hacemos en este tipo de grupo, puesto que en ellos la creación se basa en impulsos en los que se suelta lo primero que viene a nuestra mente, pero los participantes tienen prohibido hacer críticas, por lo que la capacidad de evaluar realmente la calidad de las ideas es anulada. Entonces ¿quién hizo tan famosa esta técnica?

lluvia de ideasLluvia de ideas: un producto comercial

No es que los best sellers sean completamente malos para la sociedad (aunque ese tema valdría la pena aclararlo en otro tipo de blog), sino que las ideas que muchos de estos libros plantean consiguen conducir a la sociedad por caminos muchas veces incorrectos. Esto fue lo que pasó con la lluvia de ideas o brainstorming.

En los años 40 el ejecutivo de BBDO Alex Osborn, miembro de una de las agencias de publicidad más reconocidas del mundo, era el genio de los anuncios y su agencia era considerada una de las más creativas de Estados Unidos. Entonces el hombre me imagino que se dijo “¿cómo puedo ser aún más millonario?” y pensó “pues claro, escribiendo un libro que explique por qué en mi agencia somos la crema de la crema”.

Muy bien Alex, buena idea. Este fue el nacimiento del libro Tu Poder Creativo (suena a autoayuda, lo sé), en el que entre varios principios mencionó el que posteriormente se convertiría en el más famoso de todos, su invento: la lluvia de ideas. Publicistas armados con lápiz y papel soltando ideas locas, creativas y exageradas en reuniones grupales en las que estaba prohibido criticar el trabajo de otros. El método supuestamente funcionaba, así que el mundo entero decidió aplicarlo.

Pero ya desde mediados de los 50 se comenzaron a realizar estudios para probar si realmente el brainstorming era un método efectivo. Hoy, con muchísimas pruebas empíricas en la mano, más las que pueden aportar creativos de todo el mundo acerca de sus métodos para generar buenas ideas, sabemos que esta técnica no es la más efectiva.

Y aunque crear ideas en solitario sigue siendo la mejor forma de hacerlo, la realidad es que la retroalimentación que recibimos de nuestro entorno, de una conversación con alguien, de un comentario de otras personas, de algo que observamos, es y seguirá siendo la mejor fuente de inspiración. Por eso ni tan solos ni tan en grupo, la cosa surge en un punto medio.

Lo siento Alex, yo me quedo con oír música, sentarme en un parque a observar la vida pasar, escuchar lo que chismean dos señoras en el autobús o hablar con alguien para sacar la inspiración a flote. Pero ¿qué opinas tú?¿te ha funcionado la lluvia de ideas?

Débora De Sá Tavares

@deboradesat

 

 

 

 

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