Dirtyland: princesas de Disney desmitificadas y desnudas

Admitir que no me gusta Disney es, al parecer, casi como admitir que soy una hereje, una atea o una…bueno, hereje y atea es más que suficiente. Crecimos abrigados por las creaciones del señor Walt y su equipo, y hoy todas esas princesas y mujeres de ensueño han venido a reclutar a las niñas, a hacerles creer en el príncipe azul, en la docilidad femenina y en el amor perfecto, razón más que suficiente para aborrecerlas. Quizá eso también piensa el artista urbano e ilustrador Dillon Boy, por eso su proyecto Dirtyland viene a desmitificar por completo la inocencia de las tiernas princesas de Disney.

Ellas no son tan santas como se pintan, ellas también tienen un toque de depravación y Disney no es el mundo maravilloso que nos hacen ver, sino la tierra del pecado. Dirtyland es una serie ilustrada llena de erotismo que nos muestra una cara muy distinta de estas chicas.

Dirtyland

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La irreverencia se ha convertido en el sello distintivo de Dillion Boy, quien trabaja casi siempre con personajes icónicos, dándole una nueva lectura a su contexto habitual para permitirnos ver como han cambiado las cosas, como esos personajes ya no son lo que eran y como incluso hemos cambiado nosotros mismos.

Dirtyland y las princesas de Disney no han sido sus únicas víctimas, otros personajes como La Mujer Maavilla, Mickey Mouse o el Capitán América también han pasado a formar parte de sus creaciones, siempre con el mismo propósito: hacer que nos replanteemos la imagen que las empresas dedicadas al entretenimiento infantil pretenden vendernos de nuestra propia sociedad.

Adiós a los superhéroes geniales que todo lo pueden. Adiós al ratón simpático y encantador que nos invita a soñar con imposibles. Y sobre todo, adiós a las princesas perfectas, las mujeres de ensueño, las chicas que solo viven y respiran para repartir la bondad por el mundo y conquistar así a su príncipe azul. Dirtyland ha llegado para revelarnos que, en el fondo, ellas prefieren estar ligeritas de ropa y cargadas de sueños eróticos.

No hay duda, las princesas de Dillion Boy son mucho más reales que las de Disney.

Débora De Sá Tavares

@deboradesat

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