Algunos enemigos de la creatividad

Aunque de pequeños nuestra imaginación es la reina de todos los juegos y aventuras, al crecer aprendemos  (obligados por la sociedad) a controlar todas esas ideas que nos hacen volar. Así cuando llegamos a la adultez y nos dedicamos a cualquier tarea vinculada a la creatividad, pronto nos damos cuenta que nuestro cerebro no siempre es una fábrica de buenas ideas, y que muchas veces crear cuesta (esfuerzo, tiempo, sudor y lágrimas)

Las presiones internas o externas por obtener ciertos objetivos, el deseo de superarnos o de superar al otro, las ganas de idear algo que sea diferente, todo esto pasa a formar parte de un universo que, poco a poco, va haciendo que la creatividad se torne escurridiza. Afortunadamente hay muchas estrategias para estimularla, pero antes de ponerlas en práctica es muy importante determinar los enemigos de  la creatividad que pueden influir negativamente en nuestro deseo de obtener buenos resultados.

Estos factores afectan la creatividad

Lo que viene a continuación suena a autoayuda. Nada se opone más a mis preferencias de lectura que la autoayuda, pero aquí va: muchas veces el problema está en nosotros y no en el entorno (¡Paulo Coelho abandona este recinto!!!!)

Es decir, crear implica compromiso y esto suele causarnos paradójicamente cierta alergia porque en nuestra cabeza solo asociamos la creatividad con algo divertido. Basta un mes en una agencia de publicidad para que el mito caiga. Crear, sea como sea, cuesta y todo lo que ocurre en nuestro mundo interior influye y afecta el resultado. Así, algunos enemigos de la creatividad que están en nosotros son:

  • Las exigencias y presiones personales (tengo que hacerlo bien, tengo que ser el mejor y esa clase de frases molestas)
  • El estrés por obtener resultados
  • La ansiedad y la frustración por no conseguir lo que deseamos de nuestro proyecto
  • Hacer siempre lo mismo una y otra vez, la rutina espanta a cualquiera, incluso a la creatividad
  • El miedo a la crítica o a la opinión de otros

Pero claro que estos no son los únicos enemigos de la creatividad. Tu puedes ser alguien de p$%& madre, genial, siempre sonriente y alegre, pero basta que estés rodeado de alguno de estos factores externos para que tu creatividad se vuelva un poco escurridiza:

  • Exigencia de resultados rápidos que no comulgan con tu ritmo de trabajo (nuevamente me remito al sutil ejemplo de la agencia de publicidad)
  • Un equipo de trabajo o un jefe hostil y malhumorado
  • Un entorno lleno de reglas, orden y burocracia, y es que el desorden fomenta la creatividad y el orden solo la perfección

La cosa es más simple de lo que parece. Crear ciertamente requiere de trabajo duro y dedicado no solo para tener una buena idea, lo que puede ocurrir de forma espontánea, sino para pulir esa idea y convertirla en algo viable . Pero además  conviene dejar a un lado los miedos y lanzarnos a la aventura liderada por nuestra imaginación, tal y como lo hacíamos cuando éramos niño, pero aprovechando las herramientas que la experiencia y los golpes nos han dado para conseguir los resultados que nos hagan sentir satisfechos.

De eso va el asunto, de satisfacción y de amar lo que hacemos. Y es que de lo contrario ¿de qué sirve crear si perdemos el amor por nuestra idea? Espanta a esos enemigos de la creatividadsúbele el volumen a la música que más te gusta y déjate llevar por el placer de idear algo nuevo que te vuelva a enamorar.

Débora De Sá Tavares 

@deboradesat

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